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Llamarle a Él

Jeremías 3:33 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
Por Rebecca Brown

Jeremías 33:1-3
1 Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo: 2 Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Quiero asegurarme de que ustedes, amigas, han entendido dónde se encontraba Jeremías cuando el Señor le dio esta palabra tan asombrosa. Estaba encerrado en el patio de la cárcel. Esta escritura y lo que el Señor es capaz de hacer de se aplica a todos, sin importar dónde se encuentren. Él estaba en un lugar terrible cuando el Señor se le acercó y le habló estas palabras de gran esperanza, así como también nos está hablando a nosotros. Jeremías estaba en uno de los peores lugares posibles, la prisión, sin embargo, el Señor dijo: ¡Eh, Jeremías, mira lo que puedo hacer! J. Vernon McGee dice en su comentario: “Frecuentemente he escuchado citar este último versículo en reuniones de testimonio. Es un versículo maravilloso, pero creo que tiene un mayor significado cuando se le recuerda en la totalidad del contexto de este capítulo. A pesar del hecho de que Jeremías está en la cárcel le fue dicho por Dios que comprara una propiedad de bienes raíces. El actuó por fe y compró la propiedad, pero tenía muchas preguntas en su mente. Amiga mía, si tú estás caminando con Dios y estás en comunión con Él, Él es tan maravilloso y hace cosas tan maravillosas que habrá momentos en que no vas a entender lo que está haciendo. Nuestra pregunta obligada a Dios será “¿Por qué estás haciendo esto?” ¿No haces tú este tipo de preguntas? ¿Por qué? Yo todavía levanto mi vista y hago la misma pregunta. A través de los años he aprendido a poner mi mano en la Suya y solamente sigo caminando en la obscuridad. Muchas veces hablo de esto con El, y le expreso mis dudas, pero también le digo que tengo confianza en Él. Estoy muy feliz de que Jeremías haya sido esta clase de hombre. Yo creo que Dios quiere que seamos completamente honestos con él por encima de todo lo demás. Y esta es Su promesa para nosotros: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Fin de la cita. Vamos a desmenuzar este versículo para obtener una mejor comprensión de lo que el Señor le estaba diciendo.

Las palabras que saltaron a la vista cuando leí este pasaje son:
Clama – a Mi----Responderé -------Grandes-----Poderosas------Conoces

Busqué estas palabras en el griego para tener un mejor sentido de su significado. Clamar significa: invitar, llamar, proclamar, anunciar. Piense en todas las personas a quienes llamamos durante el día. Es una cosa muy simple, pero profunda cuando incluimos a Dios en la ecuación. Él dice: “Clama a Mí, entiéndase por Mí el Todopoderoso Dios del universo. Sus instrucciones para nosotros hoy y todos los días para el caso son: “Clama a Mí”, y sorprendentemente, ¿qué dice el texto que Él va a hacer? Y te responderé. La palabra responder en el griego significa: poner atención, atestiguar, prestar atención, responder. Este Todopoderoso Dios del universo nos dice: “clama a mí y te responderé”. Por favor, comprenda esta poderosa promesa en este solo enunciado; recuerde que Jeremías estaba en un lugar obscuro y sin esperanza cuando el Señor le habló. Después de que yo, obedientemente le llame y el me escuche, El me mostrará cosas grandes y maravillosas. Esas palabras “grandes” y “maravillosas” significan: superiores, altas, elevadas, inaccesibles, fuertes, fortificadas. Por último, la palabra significa conocer las cosas que no podemos reconocer o comprender. ¡Asombroso! Clama a Mí, dice el Señor, y Yo te voy a poner atención y te voy a responder. Te enseñaré cosas superiores a lo que es fuerte que tú no puedes ni siquiera comprender o entender en tu mente finita. ¿No le parece esto impresionante cuando se aplica a las cosas en su vida? Tómese un segundo y anote aquellas cosas en las que usted necesita desesperadamente una intervención grande y poderosa; todos tenemos al menos una. No necesariamente tiene que ser un asunto de pecado o un hábito del que necesita liberarse, puede ser una esperanza, un deseo, un sueño que está en su corazón y que no ha sido satisfecho. Dios no revive todo lo que tenemos muerto en nuestra vida, pero él es Dios y Él resucita un montón de cosas. ¿Siente como si Dios hubiera puesto sus sueños en un estante? Estoy muy convencida de que Dios quiere la salvación de sus padres; que él quiere que usted esté igualmente compenetrado en su matrimonio; que él quiere que sus hijos regresen a Él. La Palabra nos dice que Él no quiere que ninguno perezca. En un minuto vamos a hablar acerca de esos montones de ceniza en su vida: que son completamente diferentes de una visión, sueño, o deseo insatisfechos. Estos montones de ceniza fueron quemados y murieron por una razón. Yo no le puedo decir lo que Dios quiere revivir en su vida o lo que sería mejor se quedara muerto de tal modo que Él lo pueda convertir en algo mejor. Eso va a ser algo totalmente entre usted y el Espíritu Santo. Volver a ese sueño que aparenta estar muerto en su corazón, o simplemente revivir eso por un momento, dicho en las palabras de mi escritor cristiano favorito, Oswald Chambers. Quiero que piense en esta pregunta que hizo: ¿Puedes confiar en Dios cuando tu sentido común no lo hace? ¿Puedes arriesgarte con valor a confiar en la Palabra de Dios? (En nuestro caso, en la Palabra de Dios a través de Jeremías 33:3.) Y damas, no sean cobardes en lo que eligieron creer, aquello en lo que Dios puede intervenir grande y poderosamente. Busque 2 Reyes 4, vamos a leer una historia sobre una mujer que fue grande en su petición al Señor aun cuando, literalmente, toda su esperanza había muerto.

2 Reyes 4:8-37
8 Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer.
9 Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios.
10 Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.
11 Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió.
12 Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él.
13 Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.
14 Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo.
15 Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta.
16 Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.
17 Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.
18 Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores;
19 y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre.
20 Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió.
21 Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrando la puerta, se salió.
22 Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y regrese.
23 Él dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo. Y ella respondió: Paz.
24 Después hizo enalbardar el asna, y dijo al criado: Guía y anda; y no me hagas detener en el camino, sino cuando yo te lo dijere.
25 Partió, pues, y vino al varón de Dios, al monte Carmelo.
Y cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aquí la sunamita.
26 Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y le digas: ¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu hijo? Y ella dijo: Bien.
27 Luego que llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; pero el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.
28 Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?
29 Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi báculo en tu mano, y ve; si alguno te encontrare, no lo saludes, y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi báculo sobre el rostro del niño.
30 Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
31 El entonces se levantó y la siguió. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el báculo sobre el rostro del niño; pero no tenía voz ni sentido, y así se había vuelto para encontrar a Eliseo, y se lo declaró, diciendo: El niño no despierta.
32 Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama.
33 Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová.
34 Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor.
35 Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos.
36 Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo.
37 Y así que ella entró, se echó a sus pies, y se inclinó a tierra; y después tomó a su hijo, y salió.

Hay mucho en esta historia de Eliseo y la mujer sunamita. En los versículos del 13-17; La primera cosa que me llama la atención es que ella nunca le pidió un hijo, algo que ella realmente deseaba. ¿No les hace esto pensar en ustedes mismas??? Tenemos tanto miedo para siquiera pensar en pedir aquello que en verdad arde en nuestros corazones pensando que Dios no puede cumplirlo. Salmo 34:12 dice que si nos deleitamos en el Señor él cumplirá los deseos de nuestro corazón, ¿POR QUE? Porque él posee nuestros corazones y mora en ellos. Él le dio a esta mujer un gran deseo por tener un hijo a pesar de que fue Giezi quien presentó la petición delante de Eliseo. En el tiempo señalado, pongan atención a esta frase damas, en el tiempo señalado ella tuvo un hijo, El Señor le bendijo al cumplir el deseo de su corazón al usar a otra persona que hiciera la petición por ella. Aquello que tanto esperaba, por lo que soñaba, lo que tanto esperó le fue dado al simplemente pedirlo. Recuerde nuestra palabra clave “Clama a mí”. Al continuar la historia el niño se enferma y muere en el regazo de su madre. Es muy importante que atienda a que el niño no solamente se enfermó, o desmayo; sino que murió. La muerte es definitivamente permanente y final, ¿no es así? Tal vez aquello que has esperado, lo que tanto has soñado o deseado parece estar muerto en el agua hasta este punto y no puedes imaginarte, en el sentido común de tu mente finita, ¿Cómo podría aquello volver a vivir? Vamos a comenzar a aplicando a esto Jeremías 33:3. Esta mujer nos va a dar un justo ejemplo lo que pasa cuando lo hacemos.

II Reyes 4
Esta mujer tan prominente, una sunamita que muestra hospitalidad a Eliseo. Ella le proveyó comida, un lugar donde vivir en todo momento que estuviera en la ciudad. En el verso 11 dice: Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió. Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él. Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo. Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo. Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta. Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho. Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores; y dijo a su padre: !!Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre. Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió. Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrando la puerta, se salió. Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y regrese. Él dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo.[a] Y ella respondió: Paz. Después hizo enalbardar el asna, y dijo al criado: Guía y anda; y no me hagas detener en el camino, sino cuando yo te lo dijere. Partió, pues, y vino al varón de Dios, al monte Carmelo. Y cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aquí la sunamita. Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y le digas: ¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu hijo? Y ella dijo: Bien. Luego que llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; pero el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado. Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí? Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi báculo en tu mano, y ve; si alguno te encontrare, no lo saludes, y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi báculo sobre el rostro del niño. Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. El entonces se levantó y la siguió. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el báculo sobre el rostro del niño; pero no tenía voz ni sentido, y así se había vuelto para encontrar a Eliseo, y se lo declaró, diciendo: El niño no despierta. Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová. Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos. Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo. Y así que ella entró, se echó a sus pies, y se inclinó a tierra; y después tomó a su hijo, y salió.

Ella no enterró a su hijo, ni siquiera le dijo a alguien que el niño había muerto, tampoco lloró su muerte, oh no; se fue directo hacia el hombre de Dios. Ella nos muestra exactamente lo que nosotros debemos hacer con aquello que parece estar muerto. Puso a su hijo en la cama de Eliseo y corrió a encontrarlo, ni siquiera le contó a Giezi su sirviente cual era el problema, ella lo buscaba a él porque él representaba a Dios. Por supuesto, nosotros debemos ir directamente a Jesús, el Hijo de Dios. Él es el único que puede volver la vida a aquello que ha muerto. A pesar de que en el verso 29 Eliseo le dice a Giezi que pusiera su báculo sobre el rostro del niño, eso no lo revivió. Él terminó teniendo que orar al Señor, en el verso 33, y se postró sobre el niño no solo una, sino dos veces antes de traerlo de vuelta a la vida. Esto no fue un “di la palabra y asunto resuelto”. Fue necesario clamar al Senor y perseverar. Esta mujer sunamita es un hermoso ejemplo para nosotros de lo que dice Jeremías 33:3 que debemos hacer exactamente. El más grande momento en cuando a pasar de muerte a vida que la mayoría de nosotros hemos experimentado está en Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Si usted está muerta en sus pecados y quiere vivir, necesita volver a nacer. Tal vez se haya alejado de Cristo, ha resbalado, perdido interés y vuelto tibia, se siente muerta espiritualmente; ¡es hora de volver a la vida!

Regresando a nuestro estudio, eche un vistazo a lo que ha escrito, usted sabe qué cosa es. Ese asunto es realmente tan grande que usted necesita de una grande y poderosa intervención. Si no es así, vuelva a escribir su respuesta, si lo es véalo de nuevo. No me refiero a necesitar llantas nuevas para su carro, o un nuevo boiler para su casa. Esto es aquello en lo que necesita de una intervención supernatural. ¿Cómo sé que la mujer sunamita se fue a lo grande?, ¡sé que mi problema no es más grande que tener un hijo muerto tendido en mi regazo! Oh, sí, este es mi Dios, ¿Ustedes creen que yo estoy pegada a Jeremías 33:3? ¿Qué o a quien necesita resucitar en su vida? Yo sé cuáles son aquellas cosas grandes y poderosas que todavía necesito del Señor y creo que las veré antes de morir. Hace algún tiempo, mientras hacía mis devociones personales a través del libro de los Reyes, en el capítulo que precede a nuestra historia, el capítulo 3 habló muy fuerte a mi vida. En II Reyes 3 la gente estaba desesperada por tener agua para ellos mismos y sus ganados. Eliseo fue ante el Señor por la gente. En II Reyes 3:16 él le dijo a ellos: quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. 17 Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados. Eliseo continúa y dice en el verso 18: Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; entregará también a los moabitas en vuestras manos. Así que la gente se está muriendo por la falta de agua, la primordial substancia de la vida. El Señor les dice que vayan y escarben muchos estanques por todo alrededor del lugar. Después les dijo: ustedes no verán ningún clima que indique que estos estanques han de ser llenos de manera natural. Por último él les recuerda que ¡eso es una cosa simple para el Dios Todopoderoso! La gente que salió a cavar los estanques, que fue su parte en la ecuación, ellos clamaron al Señor, y El respondió de un modo por demás extraño, ellos necesitaban responder para facilitar aquella cosa grande y poderosa que Dios estaba preparando para ellos. En esta cosa en que usted necesita ver a Dios interviniendo con poder, ya sea revivir un sueño, volver a la vida cualquier desesperanza, después de orar y buscarle; escuche y vea lo que Él demanda de usted. Puede que él le esté demandando algo realmente extraño, un simple paso de fe como a los Israelitas. Él puede estar demandando una oración continua de fe, puede estar pidiendo que usted vaya. Sé para mí, que Él me está requiriendo que continúe haciendo lo que puedo en el asunto, luego dé un paso atrás y confíe en que él va a hacer una gran obra en esa área que parecía muerta. Él va a comenzar el trabajo, y él va a terminar el trabajo, yo debo simplemente ser obediente en hacer las cosas en medio de aquello que él espera de mí. Filipenses 1:6 dice “Aquél que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionara hasta el día de Jesucristo”. Aquél que comenzó en mis hijos la buena obra, la perfeccionará; Aquél que comenzó en África la buena obra, la perfeccionará; Aquél que comenzó en Belice la buena obra, la perfeccionará; Aquél que comenzó en su esposo la buena obra, la perfeccionará; Aquél que comenzó en su dura vida la buena obra, la perfeccionará. Así que, cálmese, vaya y escarbe algunos estanques, vaya a su casa y a su cama y deje que Dios haga el resto. Aún hay más cenizas sobre el montón. Busque Isaías 61:1-3 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.” En este pasaje se habla de belleza en cuanto a las cenizas. ¿No se supone que las cenizas son lo que queda de aquello que se ha quemado y consumido? ¡Un montón de cenizas no representan vida para mí! Mire, Dios algunas veces levanta lo muerto y arruinado, y lo convierte en algo completamente nuevo y diferente. Tal vez aquella cosa muerta en su vida nunca revivirá y tal vez no lo haga porque Dios tiene algo hermoso que resultará de aquello que ha muerto. ¿Acaso no tenemos todas nosotras anécdotas acerca de montones de cenizas en nuestras vidas y que Dios volvió hermosas? ¡Amen! Solo Dios sabe cuál es Su plan para este asunto en su vida que necesita resurrección, o del montón de cenizas que tiene en su vida y que debe ser transformado en algo bueno. Él conoce el deseo de su corazón y sabe cuál es el mejor plan para su futuro. Todo lo que debemos hacer es simplemente, venir y presentar nuestros corazones ante Él; someter todos nuestros deseos y sueños a Él, y confiar en que Él arreglará todo de la mejor manera. “¡Clama a mí y yo te responderé y te ensenare cosas grandes y ocultas que tu no conoces!” Hannah Whittal Smith dijo en su libro clásico “The Christians secret to ahappy life” (El secreto de los Cristianos para una vida feliz): “Tú le has confiado unas pocas cosas y Él no te ha fallado. Confíale todo ahora y ve si no hace para ti mucho más abundantemente, mas allá de lo que jamás pudiste pedir o siquiera pensar, no de acuerdo a tu fuerza o capacidad, sino conforme a Su asombroso poder, obrando en ti el puro afecto de Su bendita voluntad. Vas a descubrir que no es difícil confiar en el Señor, quien tiene a su cargo el cuidado de todo el universo y cuanto en él hay.” ¿Puede acaso su situación ser más compleja y difícil que esto para que esté ansiosa y atribulada por cómo Él cuida de usted? ¡Olvídese de tantas dudas que no valen la pena! ¡Afírmese al lado del poder y fidelidad de su Dios y compruebe qué rápido desaparecen todos aquellos problemas ante su firme determinación para creer! Confíe cuando obscurece y confíe cuando esclarece, confíe al anochecer y confíe al amanecer, y podrá encontrar la fe que muchos comienzan, pero tal vez por medio de un gran esfuerzo terminan, pero tarde o temprano se convierte en el fácil y natural hábito del alma. Es la ley del crecimiento en la vida espiritual que, cada acción de confianza hace la siguiente acción menos difícil mientras dure. Si estas acciones persisten, el confiar se vuelve como el respirar, la acción inconsciente y natural del alma que ha sido redimida. Aquellos de ustedes, que conocen exactamente lo que es un sueño que ha muerto, una esperanza muerta, un deseo muerto, o una relación muerta en su vida y que valientemente quieran llamarle a Él, vamos a hacerlo ahora mismo. Escuchen, damas, yo estoy con ustedes en esto. Aquellas de ustedes que tengan montones de cenizas en sus vidas, vamos a traerlas ante el Señor también. Y tal vez, algunas de ustedes no están seguras de tener algo que Dios quiera revivir, o algo que Dios quiera dejar así y crear algo nuevo y hermoso en su lugar, ¡vamos a rogar por sabiduría en ello! OREMOS

¿No es emocionante tener un corazón reavivado, un corazón que cree que Dios está en su Trono, y que él es exaltado por encima de todo y de todos? Cuando él es exaltado y enaltecido en nuestros corazones, ¡cómo se fortalece nuestra fe! ¡Qué glorioso es cuando pasamos más tiempo pensando en lo Asombroso que es Dios, en el Alto y Sublime en lugar de estar pensando en nuestras preocupaciones! ¡Cuán pequeños se vuelven nuestros problemas bajo la sombra de Su gloriosa presencia! Jesús dijo, yo soy el camino la verdad y la vida, y ¡cuánto necesitamos de esa vida para revivir continuamente nuestros corazones! Para terminar, dice Romanos 8:31 “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Para Dios es fácil tomar algo muerto y hacerlo vivir. ¿Tienes un montón de cenizas en tu sala?, ¿en tu armario? ¿en tu corazón? Para Dios es sencillo sacar algo hermoso de ahí, por el poder del Espíritu Santo. Damas, siendo honestas, si no hay en su vida un montón de cenizas, o algún deseo insatisfecho, usted debe haber nacido en un pesebre.

Jeremías 33:3 “¡Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces!”

2 Reyes 3:18 “¡Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová;! “

Salmos 37:4 Si yo me deleito asimismo en Jehová, él me concederá las peticiones de tu corazón.

Isaías 61:3 él dará gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

¡Este es nuestro Dios, damas! Salmos 34:3 dice: Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. No tengo duda de que Él todavía está sentado en Su trono, alto y sublime y que sus faldas llenan el templo con gloria. Oro a Dios que el próximo año, por este mismo tiempo, todas ustedes puedan decir, respecto a lo que hemos pedido esta noche, como dijo Isaías “porque mis ojos han visto al Rey, Jehová de los ejércitos.

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